Nueve datos del Vaticano en su aniversario con León XIV

El Vaticano celebra 97 años de soberanía y revela sus secretos y peculiaridades en una nueva etapa histórica.
12 de febrero de 2026, 12:01 a. m.
Este 11 de febrero, el Estado más pequeño del mundo celebra su 97° aniversario de soberanía. En este contexto de renovación histórica tras la llegada de León XIV, es un buen momento para explorar los récords y particularidades que hacen de este enclave amurallado un fenómeno único a nivel global.
Desde 1929, cuando se firmaron los Pactos de Letrán y se puso fin al conflicto con Italia, la Ciudad del Vaticano ha operado bajo una lógica que parece pertenecer a otra época. Aunque muchos creen que el latín es la lengua predominante, en realidad, el italiano es el idioma administrativo y el que se escucha en las calles vaticanas.
Sin embargo, el latín persiste de manera notable: se utiliza en documentos papales de alta jerarquía y es el idioma oficial de las instrucciones en los cajeros automáticos del Estado. Este detalle mezcla la tradición milenaria con la tecnología moderna, mostrando la capacidad de adaptación del Vaticano.
Además, bajo el liderazgo de León XIV, el Vaticano se mantiene como el único Estado europeo con una monarquía absoluta. El Papa concentra legalmente los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, lo que ha sido fundamental para su estabilidad interna durante casi un siglo.
La seguridad del Pontífice recae en la Guardia Suiza, un cuerpo que protege a León XIV desde 1506. Para formar parte de esta fuerza, los requisitos son estrictos: ser ciudadano suizo, católico practicante, soltero y tener entre 19 y 30 años. Este ejército, conocido por sus coloridos uniformes renacentistas, es una de las fuerzas militares más antiguas y especializadas del mundo.
A pesar de la imagen de cúpulas y plazas de piedra, más del 50% del territorio vaticano está compuesto por jardines, que funcionan como el pulmón verde del Papa en medio del bullicio romano. En este entorno se encuentra también una curiosidad: la estación de tren local, cuya extensión apenas alcanza los 200 metros dentro del territorio soberano antes de conectar con la red ferroviaria italiana.
El Vaticano posee un título que ninguna otra nación tiene: es el único país del mundo declarado en su totalidad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su frontera es igualmente peculiar; no hay aduanas ni muros infranqueables para los visitantes. En la Plaza de San Pedro, una simple línea blanca de piedra en el suelo marca el límite técnico donde termina Italia y comienza el Estado soberano.
Este aniversario no solo celebra la independencia, sino también el fin de una era de aislamiento. Antes de 1929, los Papas se consideraban “prisioneros” dentro de sus propios muros, ya que no reconocían al Estado italiano. Hoy, bajo el pontificado de León XIV, esos muros simbolizan no una cárcel, sino la sede de un poder que, a pesar de su tamaño mínimo, sigue influyendo en el rumbo de la historia global.
