Así se vivió el segundo día de la Fiesta de la Manzana 2026: emoción y música

La Fiesta Nacional de la Manzana 2026 desbordó de alegría y tradición en su segundo día, con actividades para todas las edades y un ambiente vibrante.
23 de febrero de 2026, 12:01 a. m.
La segunda jornada de la Fiesta Nacional de la Manzana 2026 se experimentó como un auténtico torbellino de emociones y diversión.
Desde temprano, el predio ubicado sobre la Ruta 22 se llenó de familias que aprovecharon el cálido atardecer para explorar cada rincón, mientras que los incondicionales de Emanero y Damas Gratis abarrotaban las vallas del escenario principal, soportando el calor con pancartas y cánticos que prometían una noche memorable.
Uno de los espacios más visitados fue el stand del INTA, donde la curiosidad científica se entrelazó con el juego. Allí, tanto adultos como niños tuvieron la oportunidad de descubrir los secretos de la fruticultura mediante actividades lúdicas que resaltan la identidad productiva de nuestra región.
De forma paralela, el stand de Diario RÍO NEGRO se consolidó como el núcleo de la participación. Con sorteos de entradas, juegos interactivos y una transmisión de radio en vivo, cientos de lectores se acercaron para llevarse su ejemplar y participar por los dos Toyota Yaris con motivo del 114° aniversario.
El ritmo de la noche se intensificó con el emocionante Concurso del Peso de la Manzana. Las cámaras capturaron la tensión en los rostros de los diez finalistas y el estallido de alegría de Patricia Bravo, la vecina de Cervantes que acertó el peso por apenas 2 gramos de diferencia, llevándose el ansiado auto 0 km.
Mientras tanto, en la Globa Regional, el ambiente era de pura peña y tradición. Los artistas locales demostraron por qué son el alma de la fiesta, ofreciendo un refugio de danza, folclore y tango que mantuvo las palmas en alto durante toda la noche, confirmando que la Manzana tiene espacio para todos los gustos.
En un despliegue de habilidad que dejó a más de uno sin aliento, los trabajadores rurales se convirtieron nuevamente en protagonistas. Los embaladores mostraron que su oficio es un arte: entre el ruido de los cajones y la rapidez de sus movimientos, la competencia premió la prolijidad y la técnica de quienes día a día sostienen el motor de nuestra industria frutícola.
El sector frente al escenario principal se transformó, desde muy temprano, en un altar a la música urbana y tropical. Con banderas, carteles y el infaltable brillo en el rostro, miles de fanáticos de Emanero y Damas Gratis coparon las vallas, soportando el calor de la tarde con un solo objetivo: estar lo más cerca posible de sus ídolos.
A medida que el sol se ocultaba, la energía en el campo aumentaba, transformando el predio en un coro gigante que calentó los motores para el cierre más bailable de esta edición.
