Nuevo abogado de Rudnev en Bariloche anticipa estrategia y defiende su inocencia

Martín Sarubbi, el nuevo defensor de Konstantin Rudnev, se enfoca en desarticular las acusaciones y resaltar la falta de pruebas en su contra.
9 de marzo de 2026, 9:01 p. m.
La situación judicial relacionada con la supuesta secta rusa en Bariloche ha dado un vuelco significativo. En los últimos días, se oficializó la llegada de un nuevo abogado defensor para Konstantin Rudnev y su esposa, Tamara Saburoba. El letrado Martín Sarubbi tomó las riendas del caso, adoptando una estrategia marcada por la cautela y un análisis exhaustivo de los documentos hasta ahora presentados. Sarubbi reemplazó al conocido Carlos Broitman, y su enfoque parece ser más conservador y técnico.
En una entrevista exclusiva, el abogado comentó sobre su reciente incorporación al caso. “Asumí formalmente la defensa en los últimos días y comenzamos de inmediato a revisar el expediente en profundidad. Esta causa es extensa, por lo que es crucial examinar cada elemento con rigor técnico”, afirmó Sarubbi. Para empaparse de los detalles, el pasado viernes se trasladó a Bariloche desde Buenos Aires, el epicentro de la investigación federal.
Actualmente, Sarubbi se encuentra en Rawson, buscando tener una primera entrevista personal con Konstantin en el Penal Federal 6, donde permanece detenido, a pesar de los intentos de conseguir prisión domiciliaria.
Como ya había anticipado en conversaciones previas, su rol se limita exclusivamente a la defensa del matrimonio ruso. Fue convocado directamente por la familia de Rudnev para “reforzar la estrategia en un expediente altamente expuesto a la opinión pública”. En medio de un contexto donde otros implicados tienen sus propios defensores, el nuevo equipo se enfoca en desarticular la acusación de la fiscalía: “Sostenemos que Rudnev es ajeno a los delitos que se investigan”, declaró de manera contundente.
El abogado también enfatizó que su defensa se alejará de las controversias mediáticas, centrándose en el rigor procesal. “Toda investigación puede comenzar con sospechas, pero deben transformarse en hechos comprobables. Nuestro trabajo es demostrar que no hay sustento probatorio suficiente”, explicó.
Aunque no detalló acciones inmediatas, dejó abierta la posibilidad de realizar presentaciones pertinentes. “Toda decisión debe tomarse con prudencia, pero no descartamos hacer planteos si son necesarios para garantizar el derecho de defensa”, indicó.
Uno de los momentos cruciales se dará en la audiencia programada para el próximo 4 de abril. Según el defensor, la fiscalía enfrentará un desafío complicado para elevar la causa a juicio. Sarubbi también hizo una observación crítica sobre el eje de la denuncia: “Un dato relevante es que incluso la persona que fue presentada inicialmente como víctima declaró en Cámara Gesell que no es víctima de nada ni de nadie”.
Al ser consultado sobre la actuación del fiscal jefe, Fernando Arrigo, el abogado optó por mantener una postura diplomática, evitando confrontaciones. “Mantengo una posición respetuosa. Cada parte cumple un rol; la fiscalía tiene la responsabilidad de investigar y nosotros analizaremos críticamente cada una de esas pruebas”, manifestó, subrayando que su enfoque será estrictamente técnico.
Sarubbi, conocido por su participación en casos de alto perfil, admitió que la complejidad de este caso es inédita en el país. No obstante, confía en que su experiencia le permitirá manejar la presión. “La clave siempre está en el trabajo jurídico serio. Este es un caso con características únicas y requiere un análisis muy cuidadoso”, concluyó, justo antes de su reunión con Rudnev en el centro de detención.
Konstantin Rudnev, ciudadano ruso y presunto líder de la organización “Ashram Shambala”, fue arrestado en una vivienda de Bariloche tras una investigación que lo vincula con la captación de personas, manipulación psicológica y delitos de carácter sexual. Rudnev ya tiene antecedentes condenatorios en Rusia por delitos similares, donde se lo acusó de liderar una secta que operaba en varias ciudades desde la década de los 80.
En Argentina, el caso estalló en marzo de 2025 tras una denuncia del personal médico del hospital de Bariloche, quienes alertaron sobre el posible sometimiento de una paciente rusa embarazada. Según la acusación inicial, miembros del grupo intentaron alterar la documentación del recién nacido para inscribirlo como hijo del presunto líder, Konstantin Rudnev. Sin embargo, meses después, la mujer negó públicamente ser víctima de una secta o de actos coercitivos, lo que generó un fuerte elemento de duda en la hipótesis de la fiscalía.
A pesar de este retracto, la justicia federal mantiene abierta la investigación debido a los antecedentes penales de Rudnev en el extranjero y la complejidad de la estructura que lideraba. La detención del grupo se llevó a cabo bajo un fuerte riesgo de fuga, justo antes de que intentaran abordar un vuelo internacional. Actualmente, el proceso busca determinar si existía una red de manipulación y captación en la zona, enfrentando desafíos adicionales como la barrera idiomática y la gran cantidad de implicados.
