Luis Caputo y su polémica sobre las importaciones: "Nunca compré ropa en Argentina"

El ministro de Economía defiende el auge de las importaciones y critica la industria textil, generando malestar en el sector.
3 de febrero de 2026, 6:03 p. m.
En el contexto de la controversia generada en el Indec tras la renuncia de Marco Lavagna y la suspensión del nuevo índice de inflación, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender el auge de las importaciones como una estrategia para fomentar la competencia en precios. Durante su intervención, no escatimó en críticas hacia la industria textil, uno de los sectores más perjudicados por la gestión liberal, afirmando: "Nunca compré ropa en Argentina porque era un robo".
Caputo describió la situación de la industria textil como "emblemática", señalando que ha sido "protegida por muchísimos años". En este marco, cuestionó la narrativa que sostiene que "hay 150 mil familias que trabajan en esto". En una entrevista con Radio Mitre, el funcionario enfatizó que "hay 47 millones de argentinos que, durante 40 años, han pagado por textil y calzado entre dos, tres, cuatro y hasta diez veces más de lo que valen en el mundo para proteger esta industria".
El ministro aclaró que la realidad no muestra que las familias trabajadoras hayan acumulado grandes riquezas ni que hayan dado un "impulso impresionante" a la economía nacional gracias a las políticas proteccionistas. Más bien, afirmó que quienes realmente se beneficiaron fueron los dueños de las empresas, a quienes conoce en su mayoría y a quienes calificó como "excelente gente", pero no dudó en sentenciar: "El que no viaja en primera no es porque viaja en económica, es porque tiene avión privado".
Caputo reiteró su postura al decir: "Nunca compré ropa en Argentina porque era un robo", añadiendo que aquellos que tenían la posibilidad de viajar, optaban por comprar en el exterior. Más tarde, en una conversación con LN+, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también se refirió al tema, planteando que "comprar un jean aquí te cuesta —pongamos números hipotéticos— US$ 100, mientras que importarlo cuesta USD 25. Lo importás, explicame, ¿dónde se pierde el puesto de trabajo?".
El ministro de Economía subrayó que el país posee la capacidad para competir en la industria de hilados, aunque reconoció que en la confección es más complicado debido a la competencia con países como Bangladesh e Indonesia, donde los salarios son extremadamente bajos. "Competís contra países que les pagan a la mano de obra prácticamente nada y a todos se les hace muy difícil competir", definió.
En esta línea, Caputo afirmó que su prioridad es "defender a los 47 millones y medio de argentinos" y destacó: "El que trabaja en la industria textil no es que no puede hacer otra cosa". Aclaró que esos son "los famosos mitos que han empobrecido a todos los argentinos con el cuento de que el que se queda sin trabajo". "Tenemos que generar trabajo para que el que se quede sin empleo, consiga uno. Ese es el punto", concluyó.
Desde la Fundación Pro Tejer, se reportó un malestar creciente en el sector de la indumentaria tras las declaraciones de Caputo y Adorni. En los últimos días, varias plantas textiles han enfrentado reducción de producción, despidos y cierres. Un ejemplo claro es la firma Emilio Alal, del Grupo Dass, que produce zapatillas para marcas como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asics. Otro caso es el de Eseka S.A, que provee lencería a Cocot y Dufor. La misma situación se repitió en la compañía TN & Platext.
Según datos del Indec, la Fundación Pro Tejer destacó que la producción textil ha sufrido una de las contracciones más profundas dentro de la industria manufacturera: en noviembre de 2025, cayó un 36,7% interanual y, en comparación con noviembre de 2023, la cifra se eleva a 47,6%. En lo que respecta a la fabricación de prendas, cuero y calzado, la producción disminuyó 17,6% interanual en noviembre de 2025 y 19,3% en comparación con noviembre de 2023.
Finalmente, señalaron que la capacidad instalada del sector textil se encuentra en su nivel más bajo de toda la industria, con un 29,2%, lo que implica una caída de 19 puntos porcentuales en comparación con noviembre de 2024 y casi 30 puntos respecto a noviembre de 2023. En términos concretos, esto significa que siete de cada diez máquinas textiles están paradas por falta de producción. "Hoy no hay consumo en Argentina. No se vende ni producción nacional ni importada porque los ingresos no alcanzan", concluyeron desde Pro Tejer.
