El negocio familiar más antiguo de Argentina y su historia con el agro patagónico

El negocio familiar más antiguo de Argentina y su historia con el agro patagónico

Delfino SA, una empresa que ha mantenido su esencia familiar durante casi dos siglos, se destaca en el transporte y la logística en la Patagonia.

11 de marzo de 2026, 9:02 p. m.


Una reciente investigación internacional llevada a cabo por Payroll Prices identificó a la empresa familiar más antigua que sigue activa en cada país del mundo, y en el caso de Argentina, el reconocimiento recayó en Delfino SA.

Esta firma, que actualmente se especializa en logística, transporte marítimo y servicios portuarios, presenta una característica poco habitual en el ámbito empresarial: ha mantenido su estructura familiar original a lo largo de casi dos siglos de actividad ininterrumpida.

La historia de Delfino SA se remonta a 1838, cuando el inmigrante genovés Bernardo Delfino comenzó sus operaciones en el Puerto de Buenos Aires, en una época en la que el comercio marítimo era la principal vía de entrada y salida de mercancías en un país que recién comenzaba a organizarse como Estado.

Durante esos años, Delfino recibía embarcaciones provenientes del Reino de Cerdeña y organizaba el tráfico comercial hacia la otra orilla del Río de la Plata mediante goletas que conectaban con lo que hoy es Uruguay.

En 1899, Antonio M. Delfino promovió la creación de la Línea Nacional del Sud, un servicio marítimo regular destinado a unir Buenos Aires con los puertos patagónicos. Gracias a su iniciativa y profundo conocimiento del negocio marítimo, esta empresa ganó rápidamente prestigio entre los comerciantes de la época.

Con el tiempo, el negocio pasó a manos de su hijo Antonio Delfino, el primer miembro de la familia nacido en Argentina. Bajo su dirección, la empresa se consolidó como un agente marítimo clave en el Río de la Plata y estableció vínculos con importantes compañías internacionales, como Hamburg Süd, una de las grandes navieras europeas del siglo XIX, que eligió a Delfino para recibir sus buques en los puertos rioplatenses.

El crecimiento de la empresa fue vertiginoso. En 1874, Delfino concentró el 60% de la atención de los buques que arribaban al Puerto de Buenos Aires, a pesar de un contexto complejo marcado por bloqueos comerciales y conflictos políticos en la región.

Sin embargo, el verdadero salto estratégico llegó poco después, cuando la empresa decidió expandir su mirada hacia el sur.

A fines del siglo XIX, la Patagonia empezaba a convertirse en una nueva frontera productiva para Argentina. La expansión de la ganadería ovina y el aumento de la producción lanera generaban una creciente demanda de transporte para conectar esos territorios con los mercados internacionales.

En este contexto, Antonio M. Delfino impulsó nuevamente la creación de la Línea Nacional del Sud, esta vez con el apoyo del gobierno nacional, que buscaba integrar económicamente los territorios australes al resto del país. Para ello, se estableció una colaboración con la naviera alemana Hamburg Süd, que aportó barcos y experiencia en navegación.

Esta nueva línea marítima permitió establecer servicios regulares de vapores hacia los puertos del sur, transportando no solo pasajeros e insumos, sino también la producción agropecuaria patagónica, especialmente lana y cueros destinados a los mercados internacionales.

Años después, la iniciativa evolucionó hacia una estructura empresarial más amplia bajo el nombre de Argentina Compañía General de Navegación, consolidando una red marítima clave para integrar a la Patagonia en el comercio nacional e internacional.

En una época donde las rutas terrestres eran escasas y el ferrocarril aún no llegaba a muchas zonas del sur, estas líneas marítimas se convirtieron en la principal infraestructura logística que conectó la producción ovina patagónica con el mundo.

A lo largo del siglo XX, Delfino continuó ampliando sus actividades y adaptándose a los cambios en el comercio internacional. En 1922, diversificó sus servicios hacia la organización de cruceros, eventos y convenciones internacionales, consolidando su presencia en el ámbito marítimo.

Uno de los episodios más emblemáticos de su historia ocurrió en 1934, cuando la compañía asistió en Buenos Aires al histórico dirigible LZ 127 Graf Zeppelin tras su cruce transatlántico.

Con el avance de la aviación comercial, el grupo dio un paso clave en 1960, creando su división de cargas aéreas y estableciendo oficinas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para gestionar el transporte internacional por vía aérea.

Durante las décadas siguientes, la empresa fortaleció su red de agentes internacionales y participó activamente en instituciones del comercio exterior, como el Centro de Navegación Transatlántico y la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional.

Con la globalización del comercio en el siglo XXI, el grupo incorporó nuevas herramientas tecnológicas para gestionar operaciones logísticas y ampliar su presencia regional. Así, abrió oficinas en Montevideo en 2007 y en São Paulo en 2012, consolidando una red de servicios en el Cono Sur.

Hoy, bajo la marca Delfino Global, la empresa sigue operando en el transporte internacional de mercaderías, con un enfoque especial en cargas perecederas como carnes y frutas, así como en la logística de proyectos industriales, incluyendo el transporte de componentes para energías renovables.

A casi dos siglos de su fundación, la empresa creada por un inmigrante genovés en el puerto de Buenos Aires permanece activa y en manos de la misma familia, manteniendo una trayectoria empresarial que se entrelaza con la historia del comercio exterior argentino y el desarrollo productivo de la Patagonia.