Acuerdo comercial con Estados Unidos: beneficios y desafíos para la industria argentina

Acuerdo comercial con Estados Unidos: beneficios y desafíos para la industria argentina

El nuevo pacto comercial promete oportunidades para la carne y otros sectores, pero enfrenta desafíos en su implementación y en el Congreso.

6 de febrero de 2026, 5:01 p. m.


La reciente firma del acuerdo comercial con Estados Unidos representa un hito significativo en la política exterior del gobierno argentino. Sin embargo, la alegría inicial por los anuncios comienza a dar lugar a un análisis más profundo sobre cómo se implementará este pacto. En el centro del acuerdo se encuentra la armonización arancelaria, que promete eliminar o igualar las barreras comerciales para más de 1.600 productos.

No obstante, la entrada en vigencia de este acuerdo no será inmediata. Al igual que sucedió con el tratado entre la Unión Europea y Mercosur, el texto deberá pasar por un debate en el Congreso de la Nación antes de poder convertirse en ley y ser operativo.

Durante un análisis en Río Negro Radio, el periodista económico Pablo Wende se centró en los sectores que se beneficiarán y disipó dudas sobre el impacto que esto podría tener en el bolsillo de los argentinos. Un aspecto destacado del acuerdo es el incremento previsto en la cuota de exportación de carne vacuna. Ante el temor de que esto afecte el consumo interno, Wende fue claro: no habrá un encarecimiento de los precios locales.

"No son los mismos cortes que se exportan que los que se consumen aquí", explicó el especialista. Según su perspectiva, abrir mercados crea un círculo virtuoso para el sector agropecuario: "Cuanto más se exporta, mayor es el incentivo para producir y conservar vientres. Eso, al final, resulta beneficioso".

El panorama de oportunidades se centra en el agro, la energía y la minería. Estados Unidos ha reafirmado su interés estratégico en los recursos naturales y en las tierras raras, lo que abre un camino para las inversiones en Vaca Muerta y en el litio. Wende subrayó: "Los norteamericanos están muy interesados en Argentina, especialmente por los recursos naturales. No hay que avergonzarse; lo que les interesa es la energía".

Por otro lado, el limón argentino se consolida en el mercado estadounidense, ya que cuenta con antecedentes exitosos y se presenta como un caso testigo de la complementariedad entre ambas economías. Sin embargo, el acero y el aluminio se encuentran en una situación complicada. A pesar del acercamiento político, Estados Unidos mantiene medidas proteccionistas severas para su industria pesada.

Wende advirtió: "En el caso del acero y el aluminio, Trump dejó en claro que ‘aquí defendemos la industria nacional’, especialmente para protegerse de la competencia china". Washington aplica aranceles del 50% a las importaciones provenientes de China para evitar la sobreproducción asiática, una barrera que Argentina difícilmente podrá superar a corto plazo.

El acuerdo busca establecer un marco de reglas de juego estables para atraer inversiones estadounidenses. Sin embargo, el clima financiero reciente indica que la confianza se construye lentamente. El riesgo país, que había logrado bajar de los 500 puntos, mostró un repunte y volvió a aumentar en las últimas horas, lo que sugiere que el optimismo en los mercados aún encuentra límites frente a la realidad económica local.